Verti me ha hecho sentirme como Messi

Nuestro seguro del coche caduca el próximo día 18 de septiembre. Ya sabéis cómo funciona esto. Si no te manifiestas, automáticamente el seguro se renueva otro año y te cargan el importe de la póliza correspondiente al nuevo periodo anual. Es decir, que pagas por adelantado. 

Previamente, dos meses antes de su vencimiento, las compañías están obligadas a notificar a sus clientes la próxima finalización del contrato y si hay alguna modificación, por ejemplo, el clásico ajuste de la cuota. De este modo, los clientes pueden decidir si quieren o no mantener un año más la relación contractual con esa aseguradora, e incluso si desena ampliar o reducir las coberturas.

Nuestra aseguradora durante seis años, Verti, nos envió una comunicación el pasado 22 de agosto -anotad bien la fecha- en la que nos informaba sobre el nuevo precio de la póliza. El incremento de la prima no nos convenció, así que decidimos buscar una alternativa. Miramos en el mercado qué opciones había y elegimos la que consideramos más ajustada.

Dada la fecha en la que Verti nos contactó, dimos por hecho que no habría ningún inconveniente en comunicarle con quince días de antelación que nos dábamos de baja. Pero resulta que la Ley de Contrato de Seguro establece que sea un mes antes. Y es curioso, porque un mes antes todavía no sabíamos que nos iban a subir el precio. Quiero decir que no parece muy razonable que comuniques a tu cliente un cambio en las condiciones de su póliza no ya en un plazo inferior al que establece la legislación -dos meses-, sino cuando el tomador del seguro ya no tiene capacidad de reacción o negociación.

Lo entendéis, ¿verdad? Pues los sucesivos empleados de Verti que nos han atendido no parecen captarlo. Son como androides programados para soltar una lección aprendida de memoria: como hemos avisado de la no renovación fuera de plazo, se nos cargará la cuota anual en la fecha acordada. Por narices tenemos que seguir unidos a ellos por contrato un año más. Les explicamos que no queremos ser clientes a la fuerza, pero les entra por un oído y les sale por otro. Nos revolvemos y les hacemos ver que como estrategia de marketing resulta un poco fallida, que a día de hoy agarrar por los huevos al asegurado para que no se vaya no es la mejor manera de fidelizar, pero ellos no se salen de la linde.

Al principio yo casi estaba dispuesta a rendirme y claudicar, seguir con esta aseguradora y anular el preacuerdo con la nueva compañía que me ofrecía condiciones más ventajosas. Pero ahora, analizándolo fríamente, he llegado a la conclusión de que no quiero tener ninguna vinculación con una empresa que no cumple las normas, pero se remite a ellas cuando le benefician, en una particular ley del embudo en la que, por supuesto, se queda con la parte ancha y deja para el cliente la estrecha.

En fin, que devolveremos el cargo del recibo y nos arriesgaremos a que nos metan en una lista de morosos o que nos lo reclamen por la vía judicial. Estoy deseando explicarle a cualquier juez que si nosotros no hemos cumplido la ley, Verti tampoco. Y a la ley me remito: artículo 22 de la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro.

        2. Las partes pueden oponerse a la prórroga del contrato mediante una notificación escrita a la otra parte, efectuada con un plazo de, al menos, un mes de anticipación a la conclusión del período del seguro en curso cuando quien se oponga a la prórroga sea el tomador, y de dos meses cuando sea el asegurador.

        3. El asegurador deberá comunicar al tomador, al menos con dos meses de antelación a la conclusión del período en curso, cualquier modificación del contrato de seguro.

Nosotros no vamos a evitar los tribunales como Messi, al que, por cierto, durante estos días he llegado a entender perfectamente. Sé cómo debe sentirse y por lo que está pasando, salvando las distancias, claro. La primera y fundamental diferencia no son los euros, sino el hecho de que él ama al FC Barcelona, sentimiento que evidentemente no compartimos nosotros por Verti.

Imagen de emilionav en Pixabay 

Me parece una estupidez intentar obligar a alguien a seguir a tu lado a sabiendas de que no quiere. Siempre me han dado mucha lástima esas personas que se resisten a dejar marchar a sus parejas cuando estas ya no quieren continuar con la relación y les suplican que no se vayan. Yo no obligaría a nadie a estar conmigo si no lo desea. No hay nada más patético.

Imaginad qué situación más incómoda le espera esta temporada al astro argentino y al resto de la plantilla. Porque él parece demasiado buena persona como para urdir planes maquiavélicos, pero otro en su lugar quizá estaría tentado de boicotear el normal funcionamiento del equipo. Como cualquiera en nuestro lugar podría plantearse mantener la relación contractual con Verti y liarse a dar partes. No es el caso. Nosotros preferimos cambiarnos al Manchester City y ya veremos si al final terminamos pagando la cláusula, que en nuestro caso significaría tener suscritas dos pólizas de seguros por un mismo coche. Ya os contaré.

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